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Alexandra Jiménez: “Siempre es un placer volver a mi tierra, me siento muy arropada”

La actriz zaragozana recibió el premio Villa de La Almunia durante la gala de inauguración del 23 Festival de Cine de La Almunia. En el acto también se nombró Socia de Honor a María Ángeles Castro Martínez del Castillo, sobrina de Florián Rey. La familia del cineasta ha donado numerosos documentos a la asociación cultural que lleva su nombre.

 

Sobre el escenario, con el premio ya en sus manos y visiblemente emocionada, Alexandra Jiménez aseguró que siempre es un placer volver a Aragón, donde se siente muy arropada. Dedicó el premio a sus amigos y familia, especialmente, a sus padres. “Me importan muy pocas opiniones en esta vida y la vuestra es la más importante”, dijo. También se mostró ilusionada por regresar a La Almunia; “volveré”. “Se nota que este festival se hace con corazón y estoy segura de que seguirá creciendo”, añadió.

 

La zaragozana ya visitó el festival en 2006, para participar en una mesa redonda de actrices aragonesas. Por aquel entonces, vivía uno de los momentos más importantes de su carrera con la serie de televisión Los Serrano, en la que interpretaba el papel de África. En esta ocasión, ha estado acompañada por familiares y amigos. Sabía de la presencia de la mayoría, pero no de todos. Por sorpresa, se encontró con su compañera y amiga la actriz Norma Ruiz que, una vez sobre el escenario, dio paso a dos vídeos en los que los actores Susana Domínguez y Carlos Pulido felicitaban a Alexandra por su premio.

 

Alexandra y Norma se conocen desde hace 19 años. “Eres auténtica… no tienes ni redes sociales”, bromeó la actriz. Ya más seria, elogió a Jiménez definiéndola como una persona “honesta y que es pura verdad tanto en la vida como en la profesión”.

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Durante la gala de inauguración Pablo Berges y Endika Gómez de Balugera recogieron su premio como ganadores del concurso de carteles y, también, se nombró Socia de Honor de la Asociación ‘Florián Rey’, organizadora del festival, a María Ángeles Castro Martínez del Castillo, sobrina del cineasta. Hace unos meses y por pura casualidad, se entró en contacto con ella y su hijo. Hasta entonces, en el pueblo no se tenía conocimiento alguno de los familiares del director  de cine nacido en La Almunia. Desde que se supo de ellos, han visitado la localidad, han conocido de cerca la labor que se hace por mantener viva la figura de Florián Rey y han cedido de forma desinteresada a la asociación fotografías y documentos inéditos de la vida del cineasta.

 

María Ángeles y los familiares que le acompañaban se mostraron muy emocionados y entusiasmados durante la jornada al ver todo lo que se hace en la localidad natal de su tío por recordarle y mantener viva su figura. “Estamos agradecidísimos por lo que hacéis por él porque lo hacéis por toda la familia”, decía en un encuentro abierto al público que se celebró por la mañana.

 

La mujer explicó que vivieron con su tío porque su madre era viuda –“viví diez años con él, hasta que me casé”-. Recordó que ella sacaba muy buenas notas y que Florián le dijo que podía ir a la universidad o trabajar con él si lo prefería. “Yo no lo dude, no lo pensé. ‘Quiero trabajar contigo’, le dije”. Y lo hizo como secretaria de dirección y script (responsable de mantener la continuidad entre toma y toma durante el rodaje). Respecto al cineasta aseguró que era afable, exigente y que ponía a los actores en situación aunque tuviera que estar con ellos una hora; “eso era un don”.

 

Aunque sólo había estado una vez en La Almunia, María Ángeles contó como en su casa de Madrid siempre se hablaba del pueblo porque “siempre queda algo de él”. Y en un guiño a Aragón ha recordado la jota y las borrajas que “son maravillosas”, dijo entre risas.

 

En dicho encuentro se proyectó 27 minutos de Los chicos de la escuela, una película rodada por el almuniense en 1925 en Pedraza de la Sierra (Segovia). Sólo se conserva de ella ese fragmento y habla del amor imposible entre la hija de un maestro y el hijo del cacique del pueblo.

 

En esta edición, bajo el lema ‘Educar la mirada’, FESCILA abordará el poder de enseñanza del cine y su capacidad para transmitir una serie de valores, de sentimientos, de actitudes humanas. Es decir, recordar y valorar la función social y cultural de un medio de comunicación que le habla al espectador sobre cómo es y le enfrenta a sus miedos, sueños y pasiones.