OS PRESENTAMOS LA IMAGEN DEL 22º FESCILA

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Simón Aranda, estudiante de la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA), ha ganado el II concurso de carteles organizado por FESCILA en colaboración con el centro de enseñanza. Su obra, Lo viejo se viste de nuevo, será la imagen de la próxima edición del festival, que se celebrará del 5 al 13 de mayo.

 

Por segundo año consecutivo, el Festival de Cine de La Almunia (FESCILA), en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA), ha organizado un concurso de carteles entre los estudiantes de primer curso de dicho centro. El trabajo ganador será la imagen que anunciará la vigésimo segunda edición del festival almuniense, que se celebrará el próximo mes de mayo con los nuevos talentos del cine español como tema monográfico.

 

Simón Aranda, con su obra Lo viejo se viste de nuevo, ha sido el ganador del concurso. Savia nueva en el cine español, de Andrea Albiac, y Con ganas de innovar, de Jorge Cerdán se han hecho con el primer y segundo accésit, respectivamente. El primer premio tiene una dotación económica de 250 euros y, como en el caso de los accésit, cuenta con un diploma acreditativo. Estos reconocimientos se entregarán en la gala de inauguración del festival el viernes 5 de mayo.

 

Con esta convocatoria, FESCILA busca seguir implicando a los centros de enseñanza y a los jóvenes en su proyecto. El festival nació con un claro objetivo educativo y con la intención de acercar y difundir el cine, sobre todo, en el medio rural. Muestra de ello son el concurso de cortometrajes de “Valores educativos y ciudadanos”, destinado a los colegios e institutos aragoneses y organizado junto a la fundación Manuel Giménez Abad; o el programa “Un día de cine”, del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, que ya se ha convertido en una cita fija dentro del certamen.

La nueva generación del cine español, protagonista del 22º FESCILA

Aura Garrido y Javier Pereira en Stockholm (Sorogoyen, 2012)

“Tomando el revelo: nuevos talentos del cine español” será el lema del vigésimo segundo Festival de Cine de La Almunia. Se mantiene la participación en los concursos de cortometrajes y guiones con más de 600 trabajos recibidos

 

En 2017, el Festival de Cine de La Almunia (FESCILA) se ha propuesto parar el tiempo y tomar una fotografía del momento actual que vive el cine español. El 21% de IVA cultura, la piratería o la inestabilidad laboral siguen siendo problemas que achacan a esta industria, pero entre todo ello hay espacio para lo positivo, para el talento. El festival almuniense, que se celebrará del 5 al 13 de mayo bajo el lema Tomando el relevo: nuevos talentos del cine español, quiere dedicar su vigésimo segunda edición a la nueva generación de la cinematografía nacional.

 

“Son profesionales del cine nacidos a finales de los años 70 y durante la década de los 80, y que en los últimos años han irrumpido con fuerza en las carteleras y en el panorama cinematográfico de nuestro país”, explica Carmen Pemán, directora de FESCILA. “No es algo fácil de definir, pero su huella y presencia en nuestro cine son claras”, añade. El ejemplo más cercano, la última edición de los premios Goya. Óperas primas como Tarde para la ira, de Raúl Arévalo, o 1898: Los últimos de Filipinas, de Salvador Calvo –o segundos trabajos, en el caso de Rodrigo Sorogoyen y su Que Dios nos perdone– llegaron nominadas junto con trabajos de directores más consagrados como Pedro Almodóvar o Alberto Rodríguez a las principales categorías, y llegaron a imponerse en muchas.

 

La organización del festival considera que el relevo generacional se está dando en todos los departamentos –dirección, interpretación, guion, producción, etc. –, pero destaca la capacidad de algunas figuras para moverse en varios de estos ámbitos. “Tenemos, por ejemplo, a Paco León, Raúl Arévalo, Leticia Dolera o Daniel Guzmán; personas a las que hemos conocido como actores y actrices, pero que más adelante han dado el salto como directores, guionistas o productores con resultados más que notables”, dice Pemán. Una cierta capacidad de “hombre orquesta” que, asegura, llevan tiempo viendo en muchos de los cortometrajes que participan en su muestra.

 

Además, desde el festival también señalan que los trabajos de esta nueva generación tienen mucho en común: son películas frescas, con formas de narrar renovadas y cuya temática, en muchos casos, habla de la forma de vivir y de pensar de dicha generación –Stockholm, de Sorogoyen, y 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet, por ejemplo–. Un presupuesto ajustado o un largo proceso de trabajo hasta poder llegar a la gran pantalla –Tarde para la ira ha sido un proyecto de 8 años y A cambio de nada, de Guzmán, fueron 10– son otros puntos que comparten.

 

Con todo ello, Carmen Pemán valora así el tema monográfico elegido: “Creemos que es una buena temática y que al igual que el del año pasado, con la relación entre el cine y la televisión, toma el pulso de nuestro cine actual. Tanto los invitados que pasen por La Almunia como las películas que se proyecten creemos que serán atractivas para espectadores de todas las edades”.

 

Continúa la buena salud de los concursos

 

En 2017, se ha vuelto a superar la cifra de los 600 trabajos recibidos entre cortometrajes y guiones para cortometrajes. Concretamente, a día de hoy, han llegado 620, pero se podría llegar a superar la cifra del pasado año, 633, y que supuso un récord de participación. Al concurso de guiones se han presentado 137 escritos y aunque el plazo se cerró el 25 de enero, todavía podrían llegar algunos trabajos de Hispanoamérica. “Suele ser ya lo habitual. Aunque en los matasellos se ve que los guionistas han enviado los trabajos dentro del plazo, al tener que cruzar el charco tardan mucho más en llegar que los guiones que nos envían desde cualquier punto de España”, apunta un miembro del jurado. Cuba, Argentina, Nicaragua, México o Colombia son algunos de los países desde los que se ha participado este año.

 

También se espera que en los próximos días aumente el número de cortometrajes presentados a la muestra Adolfo Aznar. A los 483 ya recibidos se sumarán los de los centros educativos aragoneses, que pueden enviar sus cortometrajes hasta el 25 de febrero para participar en la categoría de “Valores Educativos y Ciudadanos”, unos premios patrocinados por la fundación Manuel Giménez Abad. “En los colegios e institutos el ritmo es distinto y no cuentan con todo un año para hacer el corto. El curso empieza en septiembre y estos proyectos suelen formar parte de alguna asignatura o tiene que hacerse en los ratos libres de los alumnos y los profesores, por eso les damos un mes más de margen”, explica una miembro del jurado de la muestra.

 

Además, las cifras también hablan de la cada vez mayor tendencia a participar a través de Internet: del total de cortos recibidos, 428 se han enviado por la plataforma Click for Festivals –implantada en FESCILA hace dos años–, y sólo 55 han llegado por correo ordinario.

La Almunia de Florián Rey

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No, no es que se le haya cambiado el nombre al pueblo, sigue siendo de Doña Godina. El título de esta crónica responde a que en el último fin de semana del mes de octubre La Almunia ha vuelto a ser lo que era en la época de Florián Rey.

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La película “Nobleza baturra” no fue rodada en La Almunia, pero eso es casi lo de menos. Florián Rey buscó localizaciones en Borja porque esta localidad ya había sido escenario de la versión muda de Juan Vilà Vilamala y, por otra parte, un compañero de estudios de Florián tenía una casa de estilo aragonés en Bisimbre y la puso a disposición del director durante el rodaje. El realizador almuniense había dejado La Almunia 37 años antes y, sin embargo, reproduce en su película la salmodia que se cantaba entonces en el rosario de la aurora. No es cierto, como a veces se afirma, que el almuniense se olvidara de su pueblo. El nombre de La Almunia se oye en varias de sus películas como “Gigantes y cabezudos” o “La Dolores”. Por eso, me parece maravilloso que La Almunia haya recreado lo que pudo ser el rodaje de Nobleza en 1935. Así pues, no se ha tratado en puridad de una recreación histórica sino de la teatralización de un rodaje de los años 30. Pero insisto, poco importa que la excusa sea una u otra si el resultado ha sido el que ha sido.

El 29 de octubre de 2016 pasará a los anales de la historia almuniense como ya pasó con la celebración del octavo centenario de la fundación de La Almunia en 1978 o con el homenaje a Florián Rey en 1980. El pueblo natal de Florián dio un salto atrás en el tiempo de más de ocho décadas y volvieron a abrir sus puertas Tejidos Villamana, la guardicionería de Blas, los salazones Dionisio, el bar Fernando o la Posada de la Plaza. La Almunia no vivía una jornada así desde que en 1957 José Antonio de la Loma rodó su película “Manos sucias” en la Plaza del Ayuntamiento. Esta vez no era Katia Loritz la estrella, era la jovencísima Imperio Argentina que junto a su esposo Florián Rey y su equipo de rodaje saludaban a los vecinos desde el balcón de la casa consistorial en el más puro estilo de “Bienvenido Mr. Marsall”. Si el auténtico Florián Rey hubiera podido ver la respuesta de su pueblo en este hipotético rodaje se hubiera sentido muy orgulloso. El Florián del siglo XXI pudo comprobar de qué manera se recuerda que aquí, en La Almunia de Doña Godina, nació hace 122 años un niño llamado Antonio, penúltimo de once hermanos, que iba a conseguir que el cine español le hiciera la competencia a las grandes producciones americanas. El 29 de octubre de 2016 La Almunia se reconcilió definitivamente con uno de sus hijos más ilustres. Sus vecinos se echaron a la calle vestidos de época, llenaron los diferentes sets de rodaje, probaron los menús típicos de la restauración republicana y degustaron el pastel Imperio creado para la ocasión. Con toda seguridad, en el rincón del cementerio de Alicante donde reposan los restos del director almuniense se oyeron los ecos de la recreación baturra y hasta es muy probable que Miguel Hernández, que descansa a pocos metros de Florián, haya incorporado un nuevo poema a su Cancionero y romancero de ausencias.

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FESCILA 2016: El tamaño no importa

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La principal conclusión a la que se llegó en la última edición del Festival de Cine de La Almunia fue que las fronteras entre el cine y la televisión, y sus respectivas producciones, se han ido desdibujando en los últimos años, hasta el punto de que cada vez parecen importar menos las dimensiones de la pantalla. Una mayor apuesta por la calidad técnica y la búsqueda de una factura cinematográfica en las series más recientes o el que ya no existan “clases” entre los actores por trabajar en un medio u otro son algunos de los temas que se abordaron durante el pasado mes de mayo en una edición que, bajo el lema “Pequeña gran pantalla”, batió récords de asistencia y participación.

// Texto e imagen: Alejandro Aísa

 

En 2016, más de 3.000 personas pasaron por la vigésimo primera edición de FesciLA. Si esta cifra final de público aumenta año tras año es gracias a que buena parte de esos espectadores es ya fiel a la cita cinematográfica almuniense. Fiel e imprescindible, claro está, sobre todo, para una de las actividades más importantes del Festival como es su concurso de cortometrajes -del que, por cierto, se acaban de abrir los plazos de participación junto al concurso de guiones 2017-. Los espectadores fueron los encagados de elegir el premio al Mejor corto del público de entre los 34 trabajos de la Sección Oficial, seleccionados por el jurado de entre los 494 que se presentaron a la muestra. En total, entre cortos y guiones, el Festival recibió más de 630 trabajos. 

 

Finalmente, como ya ha ocurrido en otras ediciones, público y jurado coincidieron y Una vez, de María Guerra y Sonia Madrid, se hizo con el galardón de los espectadores y con el premio especial del jurado. En el apartado de guiones para cortometrajes, el primer premio en categoría libre fue para Semilla, de Cesáreo Segura; y el segundo para Alicia Parreño por Tres hombres y un destinoConsulta el palmarés de cortos y guiones 2016.

 

En esta ocasión, FesciLA quería analizar la evolución de la relación entre el cine y la televisión en España, dos medios que con el paso del tiempo se han ido acercando. En la pequeña pantalla, se ofrecen ficciones de mayor calidad que quieren ir más allá del mero entretenimiento con guiones muy trabajados y un alto nivel técnico. Directores, actores y demás profesionales del audiovisual se emplean indistintamente en ambos medios; hace tiempo que el trabajar en televisión no supone un lastre para llegar a la gran pantalla, más bien, todo lo contrario. Por otro lado, también vemos como las cadenas de televisión se han convertido en un importante respaldo económico para que muchos proyectos lleguen a las taquillas, aunque ello suponga también que sean unos pocos los que tengan el “poder” de decidir qué películas pueden llegar a la cartelera.

 

Precisamente, este último fue uno de los temas del que más se habló en la mesa redonda compuesta por Virginia Yagüe, guionista, productora, escritora y presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA); Belén Macías, directora de cine y televisión; y la actriz Nieves de Medina, que también desarrolla desde hace tiempos su carrera en ambos medios. Las tres hablaron de forma distendida con los asistentes sobre sus proyectos y experiencias.

 

El tema monográfico de este año quedó bien ilustrado también en el apartado de los homenajeados. En la jornada de inauguración el director, productor y guionista Miguel Ángel Lamata recibió el premio Villa de La Almunia, un galardón que el ayuntamiento del municipio entrega a una personalidad destacada del sector audiovisual en Aragón. Entonces, en mayo, quedaba apenas un mes para que Lamata entrenara en salas Nuestros amantes. Una semana después, en la clausura del Festival, un emocionado y agradecido Juan Echanove subía al escenario del cine Salón Blanco para recoger el premio Florián Rey. El actor cuenta con una dilatada y exitosa trayectoria tanto en la pequeña como en la gran pantalla. 

 

En FesciLA 2016 también hubo espacio para el cine aragonés. La Almunia todavía no cuenta con una sala de cine digital y, por tanto, tampoco con una programación de taquilla estable, pero gracias a la colaboración de la Diputación Provincial de Zaragoza sus vecinos pudieron disfrutar del estreno en la localidad de La novia, de Paula Ortiz, y con un coloquio previo con dos de sus protagonistas: Luisa Gavasa, ganadora del Goya a mejor actriz de reparto por su papel en dicha película, y Leticia Dolera. Ambas se ganaron fácilmente al patio de butacas con anécdotas del rodaje y, también, con su experiencia tanto en cine como televisión.

 

Este resumen pasa de puntillas por lo que fue la última edición del Festival de Cine de La Almunia porque 9 días de cine guardan muchos más momentos y nombres propios, y contarlo ocuparía muchas líneas más. Demasiadas. Por eso estas últimas las empleo para decirles que FesciLA 2017 ya está en marcha. Apúntenlo en sus agendas para que no tenga que contárselo después, público fiel e imprescindible.

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